Los autónomos del taxi en pie de guerra ante el nuevo plan de los VTC: quieren traer coches sin conductor
La tensión entre los taxistas autónomos y las grandes plataformas de VTC ha vuelto a escalar en los últimos días. Y esta vez, el detonante no es una nueva modificación normativa ni un cambio en el reparto de licencias, sino el anuncio de la llegada de los coches sin conductor a Europa.
Y es que empresas como Bolt o Waymo han confirmado que quieren implantar robotaxis de nivel 4 de autonomía en ciudades europeas próximamente. Las primeras pruebas piloto están previstas para 2026 y 2027 en lugares como Londres y podrían ampliarse a otros países si los resultados garantizan la seguridad óptima.
El anuncio ha caído como un jarro de agua fría en un sector de trabajadores por cuenta propia que arrastra años de conflicto por la competencia con los VTC. En la Federación Profesional del Taxi de Madrid consideran que estas plataformas buscan “abrir una nueva vía para abaratar costes” y operar de forma desigual.
España, aseguran los taxistas, no tiene de momento una regulación que permita el nivel de autonomía necesario para que estos coches sin conductor circulen por vías urbanas. No obstante, si esto cambiara, sus pérdidas podrían agravarse aún más.
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Los taxistas a
Estas empresas que impulsan los robotaxis aseguran que sus vehículos alcanzan ya un nivel de autonomía avanzada. Hablan de conducción autónoma de nivel 4, uno de los más altos dentro de la clasificación internacional.
En este nivel, un coche puede circular sin intervención humana bajo determinadas condiciones y en áreas definidas. En Estados Unidos ya operan en ciudades como San Francisco o Phoenix. Europa, sin embargo, es un escenario muy distinto.
En España, este grado de autonomía no es legal. La normativa actual solo contempla niveles muy básicos y siempre bajo supervisión del conductor. La ley exige que haya una persona al volante y que esta sea la única responsable del vehículo.
Según explican desde la Federación Profesional del Taxi de Madrid, para que estos vehículos pudieran operar sería necesario modificar el marco regulatorio europeo y también el nacional. El punto clave es el artículo 13 del Reglamento de Arrendamiento de Servicios de Automóviles, que delega en los ayuntamientos la potestad de decidir cuántos taxis hay, cómo trabajan y bajo qué condiciones. Eso incluye, llegado el caso, si pueden operar con o sin conductor.
“En Europa hay una legislación segura, bien definida y adaptada a cada país. Para que entraran estos coches habría que modificar ese marco legal, y no es sencillo”, advirtieron desde la Federación. La estructura jurídica de la UE, además, obliga a homogeneizar criterios entre países, lo que complica aún más el proceso.
Pero incluso si el marco legal cambiase, los taxistas señalan otro problema: las características urbanas. La ciudad de Madrid, por ejemplo, no es comparable con ciudades estadounidenses donde ya circulan robotaxis. “En Madrid no iba a durar un coche automático sin conductor ni un minuto. La estructura de esta ciudad no es como la de algunas de Estados Unidos, más cuadradas. Sería muy difícil que un coche así de automático no tuviese ningún tipo de accidente”.
A pesar de la normativa, los taxistas temen otra nueva vía para la competencia desleal
El conflicto que existe entre los taxistas autónomos y los VTC no es nuevo. Los primeros llevan años denunciando que las nuevas plataformas trabajan con costes inferiores, menos obligaciones y un menor grado de control. A esto se suma que muchos vehículos no pasan todas las inspecciones o no cumplen los mismos requisitos que un taxi tradicional para poder trabajar.
Para los taxistas, la llegada de coches autónomos sería un salto aún mayor. Un escenario donde el competidor no tendría que pagar un conductor y, por tanto, podría ofrecer precios mucho más bajos. De esta forma, según los taxistas, llegaría una guerra de precios imposible de asumir para un sector regulado, con tarifas fijadas por las administraciones y costes estables.
Consideran, así pues, que es otra manera de abaratar costes y atacar al taxi. Bajo su punto de vista, los VTC actuales no juegan con las mismas reglas. Muchos no pasan las ITV necesarias o no tienen seguros adecuados. En el caso de que además pudiesen prescindir de conductor, sería otro motivo más por el que tener que protestar.
A esto se suma la inquietud económica con la que conviven actualmente. Tras la pandemia, el sector quedó bastante debilitado, aunque más del 50% del colectivo sobrevivió gracias a las ayudas para autónomos gestionadas por las mutuas, según explicaron desde la Federación. Hoy, sin embargo, la presión fiscal, el aumento de los costes y la incertidumbre sobre la jubilación de muchos profesionales mayores de 55 años marcan un escenario ya de por sí complicado.
Aunque las empresas tecnológicas presentan los robotaxis como una revolución próxima e inevitable, en el sector del taxi creen que es publicidad que ayuda a que muchos usuarios se acerquen a ellos por simple curiosidad. Desde la Federación señalaron que el objetivo real es generar impacto mediático y de esta forma mostrar músculo en un mercado en el que buscan consolidar su posición.
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