Autónomos que han sido padres cuentan su calvario: varios meses pagando cuota y sin cobrar la baja

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Autónomos que han sido padres cuentan su calvario: varios meses pagando cuota y sin cobrar la baja

La reciente ampliación de los permisos por nacimiento y cuidado del menor se presentó como una mejora para miles de autónomos que han sido padres o madres, con más semanas de baja y bonificaciones en la cuota de la Seguridad Social.

Sobre el papel, la baja para los autónomos parece similar a la de los asalariado pero, cuando el bebé llega –ya sea por embarazo o adopción-muchos trabajadores por cuenta propia denuncian que la burocracia entorpece el cobro de las prestaciones. Y casi nunca compensa la caída de ingresos que supone tener que cerrar el negocio.

Así lo relataron a este medio distintos autónomos que han sido padres y madres recientemente. Todos coinciden en que estos derechos están reconocidos para el colectivo y han cotizado por ellos durante años pero, en la práctica, la realidad suele ser muy distinta.

  1. Seguridad Social puede tardar semanas en aprobar los permisos de paternidad y maternidad de los autónomos
  2. La interrupción del trabajo por cuenta propia puede suponer una pérdida de clientes tras la reincorporación 
  3. En el caso de las adopciones la incertidumbre aumenta
  4. La digitalización de la administración ha añadido burocracia 2.0
  5. Prestaciones mal diseñadas que no tienen en cuenta las características del trabajo por cuenta propia

Seguridad Social puede "tardar varias semanas" en aprobar los permisos a los autónomos

Desde el pasado mes de septiembre, el Congreso amplió el permiso por nacimiento y cuidado del menor de 16 a 19 semanas de los autónomos, equiparándolo al Régimen General.

Sin embargo, Crisanta Moreno, asesora laboral para autónomos y pequeños negocios, detalló que en la práctica la tramitación de estas ayudas puede demorarse, causando un verdadero perjuicio económico y laboral para los autónomos.

Este fue el caso reciente de una chica cuyo hijo nació el 6 de agosto, pero la Seguridad Social no aprobó su prestación hasta principios de octubre. Moreno explicó que, a pesar de tramitar todo telemáticamente de forma correcta, el sistema “está colapsado”. El resultado es que la trabajadora por cuenta propia acababa de dar a luz pero “seguía pagando la cuota de autónomos y, como estaba de baja, no podía trabajar ni facturar. Tenía un enfado monumental, y con razón”.

Durante esos casi dos meses, la ecuación para esa autónoma fue simple: cero ingresos, cuota íntegra y gastos familiares disparados por la llegada del bebé. Lo que en la hoja de derechos figura como “baja protegida” se convirtió, en la práctica, en un periodo de endeudamiento o de consumo acelerado de ahorros.

La asesora reconoció que antes estos trámites eran más ágiles, pero que la situación se ha deteriorado por “falta de personal y oficinas saturadas”, y añadió que “si falta un documento, el retraso puede ser de meses”.

Interrumpir el negocio puede suponer la pérdida de clientes para los autónomos 

El problema no es solo cuándo llega la prestación, sino el propio diseño del permiso para los profesionales. Laura, que tuvo una hija en 2021 cuando ejercía la psicología por cuenta propia, explicó que “estaba acostumbrada a facturar entre 1.800 y 2.500 euros al mes” pero que “de baja, entraban unos 900”, lamentando la merma de ingresos durante este periodo “precisamente cuando más los necesitabas”.

Además de esta pérdida económica, esta profesional explicó que tuvo que derivar a sus pacientes más graves a otros colegas. Si bien reconoció que los más estables esperaron a que ella volviera a trabajar, durante aquellas semanas a sus preocupaciones se sumaba la de la posible pérdida de su cartera de clientes y, por tanto, de su forma de ganarse la vida.

Pese a que muchos de sus pacientes le fueron fieles, esta psicóloga relató que tardó “muchos meses en volver a acercarme a lo que ganaba antes”.

Laura también puso el foco en un tema del que no se habla: el mes previo al parto. Con una agenda que hay que vaciar poco a poco, menos citas por prudencia y más limitaciones físicas, los ingresos ya caen antes de que empiece oficialmente la baja. Recordó que “el último mes trabajaba como un 60% menos”, a lo que hay que sumar que “no puedes llenarte de nuevos casos si sabes que vas a desaparecer varias semanas y, si te pones de parto de repente, tampoco es serio dejar a pacientes a medias. Ese mes nadie te lo cubre”.

Es cierto que las autónomas pueden adelantar el permiso a una fecha previa del nacimiento, pero empiezan a “consumir las semanas oficiales de permiso”. Además, Laura apuntó a que “no existe la posibilidad, como en el caso de las asalariadas, de darse de baja por embarazo de riesgo porque lo más parecido es una baja por enfermedad común y, en la práctica, es un lío”.

En el caso de las adopciones la incertidumbre aumenta

Si para un nacimiento ya resulta complicado planificar, en los casos de adopción o de reconocimiento de menores nacidos en el extranjero los trámites se complican todavía más.

Andrea Álvarez, graduada social en Áncora Abogados, despacho especializado en adopciones y reconocimiento de menores nacidos en el extranjero, explicó que no hay un criterio uniforme porque “la ley dice que la baja arranca en la resolución judicial, pero no está del todo claro si debe tomarse la fecha del auto o la de su firmeza”.

Además, la propia naturaleza del proceso hace casi imposible anticiparse, ya que “con un embarazo tienes una fecha aproximada y puedes ir organizando agenda, encargos o pacientes, pero en una adopción dependes totalmente de los tiempos del juzgado”, lo que para un autónomo supone “no tener certeza sobre cuándo tendrá que poner en pausa su negocio”.

En los casos de menores nacidos en el extranjero, los problemas se multiplican con desplazamientos, trámites consulares y dudas sobre qué fecha reconoce la Seguridad Social como hecho causante. Mientras tanto, el autónomo sigue en la misma encrucijada: no puede trabajar, pero sí sigue pagando. Las ayudas terminan llegando, explican, pero no necesariamente cuando más las necesitan los profesionales mientras no están facturando.

Seguridad Social puede demorarse semanas en conceder el permiso de paternidad de los autónomos
Seguridad Social puede demorarse semanas en conceder el permiso de paternidad de los autónomos.

La digitalización de la administración ha añadido "burocracia 2.0"

Otro de los elementos que más tensión genera es el cambio a un sistema telemático. Sobre el papel, debería agilizar los procedimientos; en la práctica, añade barreras para muchos autónomos. Moreno indicó que “obligatoriamente tienes que pedir un certificado digital o una Cl@ve PIN a la persona que solicita la prestación” y que “si no tiene su teléfono dado de alta en el sistema, es un drama”.

En algunos casos –expuso– el propio portal del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) pide que "te hagas una foto en la cámara del ordenador con el documento de identidad al lado para verificar que eres tú". “Como seas extranjero o no domines bien el procedimiento, falla seguro”, lamentó.

La asesora recordó el caso de una autónoma que pidió el alta voluntaria en el hospital y se fue sin el documento estándar que se entrega allí. Desde la asesoría aportaron “libro de familia y toda la documentación, pero ese simple hecho retrasó todo muchísimo”, y sentenció que “como te falte un papel, el expediente se queda parado sin que nadie te avise claramente”.

Moreno puso al descubierto que la digitalización de estos procedimientos está impidiendo a los asesores conseguir citas presenciales en el INSS, al tiempo que ha generado un cuello de botella porque “todo se vuelca en registro electrónico y aterriza en un cajón centralizado que luego se reparte, con mayor o menor rapidez, según la oficina que toque”. “En maternidades lo estoy viendo cada vez más lento”, concluyó.

Prestaciones "mal diseñadas" que no tienen en cuenta la realidad de los autónomos

Además de agilizar la burocracia de estas ayudas, Andrea Álvarez consideró que los autónomos deberían poder disfrutar de todo su permiso al tener hijos a tiempo parcial, combinando el cuidado del menor con algo de actividad profesional.

De hecho, Álvarez suele recomendar esta opción a quienes no pueden permitirse un parón total durante las 11 semanas: “Para limitar las implicaciones de parar un negocio totalmente, aconsejamos valorar la modalidad de tiempo parcial para unas semanas, de manera que el autónomo pueda reincorporarse y facturar parte de su trabajo. Lo ideal sería dedicar todo el tiempo al bebé, claro, pero para muchos parar seis semanas completas es económicamente inviable”.

Sin embargo, aquí vuelve a aparecer la brecha entre el diseño teórico y el uso real. Moreno expuso el caso de una odontóloga que intentó ajustar su permiso sobre la marcha porque le “empezaron a salir casos importantes en su clínica y no podía dejar tirados a sus pacientes”.

Todo se complicó porque “cuando solicitas la prestación te preguntan cómo la quieres. Lo habíamos pedido completa y, aunque luego presentamos escritos pidiendo el cambio a tiempo parcial, no hubo forma. Todo fueron negativas”, y la odontóloga no pudo concluir el tratamiento de algunos de sus pacientes.

Esta realidad es la que llevó a Arturo, taxista autónomo, a renunciar a cogerse la baja tras tener a su primer hijo. En su caso, sus ingresos eran el principal sustento familiar y renunciar a ellos suponía no poder hacer frente a los gastos. “Mi idea inicial era disfrutar del permiso de paternidad pero hicimos números en casa y las cuentas no salían”, contó, y añadió que “a la hora de la verdad el autónomo siempre es la parte débil y la que debe renunciar, ya sea a su trabajo o a su familia”.

Así, aunque sobre el papel las ayudas de los autónomos se han equiparado a las de los asalariados, solo lo han hecho parcialmente, ya que persisten diferencias sustanciales. Por ejemplo, Laura recordó que no tuvo “derecho a la hora de lactancia” porque la Administración argumenta que quienes trabajan por cuenta propia “ya se organizan su horario”.

Moreno también quiso recalcar que le “llama mucho la atención” que la reducción de cuotas para la reincorporación tras la maternidad sea solo para las mujeres y no se haya ampliado también a los hombres autónomos, y recalcó que “han equiparado casi todo, pero esa ayuda sigue siendo solo para ellas”.

La asesora lamentó que esta realidad no afecta únicamente a las ayudas por paternidad. También se exige mucha documentación para las ayudas por tener familiares con enfermedades graves –como un hijo con cáncer– y el cese de actividad es muy restrictivo y apenas “guarda relación con la realidad de muchos negocios pequeños”. En su experiencia, el llamado “paro de los autónomos” solo se está concediendo cuando hay pérdidas económicas muy fuertes o en supuestos muy tasados, como algunas separaciones de socias o familiares. “Para el resto es casi imposible”.

El permiso por maternidad o paternidad existe y es, sin duda, mejor que hace unos años. Pero mientras un autónomo tenga que elegir entre ejercer sus derechos o mantener a flote su negocio, muchos profesionales como Laura consideran que “en la práctica no se ayuda todo lo que se debería a los autónomos que estamos sacando adelante este país”.

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